dimarts, 4 de març de 2008

PRESENTACION

Rojo.
El color que se ve en mi casa, que se respira en mi casa, hasta las mujeres que vivien en ella de una forma u otra son rojas.
La primera que llegó desde las gélidas tierras de una isla del norte, aunque sus ojos llevaban el color de su contrariado amor, su alma era roja, esa valquiria lo arrollaba todo con su sentido del humor rojo. Se marchó dejándome sus labios cereza y su risa como una marca de hierro al rojo...
La segunda, cual el rojo se refleja en su pelo es la que la siguió, pero no se encontraron más que un par de veces quizás. Cuán roja era en aquél momento esa casa teniendo a tres mujeres tan distintas y tan parecidas en su presencia y ausencia.
La tercera que llegó ocupó el espacio que en un principio estuvo la primera. Pequeñita como una mariquita, y como tal difícil de atrapar.
Yo, siempre estuve en esa casa, aunque en un tiempo mi cuerpo no dormía, no despertaba, no deambulaba por ella ni me quedaba mirando largos ratos la pared roja que hay, nuestra bandera.
En todas ellas reside ese espíritu rojo de sangre, fuego y guerra por aquello por lo que somos y por lo que nos sugiere vivir en esa casa.
Roja.